武士道
Durante el curso de medio año, nuestras vidas han cambiado por completo. El humilde escudo de nuestro soberano señor. Oh, morir por el emperador, no me dejará resentimientos. Muchos de los jóvenes hombres que profesaban estas palabras han caído en batalla como flores marchitas, otros sobrevivieron y retornaron a sus casas para formar nuestro mercado negro. Desear una vida longeva es vergonzoso, servir un día como el leal escudo del emperador es nuestro juramento. Después de seis meses, las esperanzadas mujeres que despidieron a sus hombres a batallar ahora se encuentran arrodilladas, con sus cabezas cercanas al piso en máxima reverencia, frente a las tablas mortuorias de sus esposos. Después de todo, el día en que sus corazones le den la bienvenida al deseo de una nueva vida no está lejos. No ha sido la gente quien cambió. La gente es la misma como siempre lo ha sido. Lo que ha cambiado es la epidermis del signo de los tiempos.
Uno de los motivos por los que el shogun Tokugawa se rehusó a perdonar a los cuarenta i siete leales guerreros ("Chushingura"), condenándolos a cometer seppuku, fue, fuera de discusión, porque si se les hubiese permitido vivir lo habrían hecho vergonzosamente, debido a que hubiese sido inaceptable que alguien apareciera a ensuciar sus nombres. Esta clase de emoción humana no existe en nuestro sistema legal moderno. De todas formas imagino que esta tendencia aún vive en los corazones de muchos de nosotros. Quizá, es una emoción común para toda la humanidad, el deseo de terminar algo que empezó puramente mientras se mantiene puro. Más de una década atrás, el público expresó una enorme simpatía cuando, en algún lugar próximo a Oiso, un estudiante y su amada eligieron matarse, para congraciar su amor mientras ambos fueran castos.
He experimentado un sentimiento similar cuando mi sobrina, con quien he tenido gran cercanía, eligió matarse a los veintiún años. He experimentado algo similar a un alivio al tener en cuenta que su muerte ocurrió cuando aún era ella pura y hermosa. Viéndola, si bien ha sido pulcra y prolija por ser tan pura y hermosa me hacía sentir como si existiera una peligrosidad, un temor de que su delicadeza hiciera caer su vida en los fuegos del infierno. Por no poder soportar verla vivir una vida de ese tipo fue que sentí alivio.
Durante la guerra, los escritores fueron impedidos de contar historias de amor sobre mujeres viudas de guerra. Tanto líderes militares como políticos temían que esas historias llevaran a la decadencia moral de las viudas. Ellos deseaban que estas mujeres dedicaran su vida entera a ser ejemplos de fidelidad. Los militares estaban al tanto de los pormenores de la inmoralidad. Como resultado, se estableció la prohibición, no porque no entendieran la naturaleza del corazón de una mujer, sino porque de hecho, lo entendían demasiado bien. Se dice que los samurai del antiguo Japón no entendían las emociones de una mujer. Para mí esta es una compresión superficial de las cosas. Bushido, el camino del samurai, fue un sistema de leyes excesivo y carente de refinamiento que más que nada era, un modo de protegerse a sí mismos de sus propios defectos morales.
De acuerdo a este código, es deber del samurai llevar a cabo una retribución frente a sus enemigos cazándolos al punto extremo, llegando hasta convertirse en vagabundos. ¿Pero han existido samurai leales, con descendientes que realmente sintieron un verdadero deseo de venganza al punto de cazar y cortar a su enemigo?. Para un samurai, todo lo que importaba era la ley de venganza (Kataki) y honor que prescribía en ese código. De hecho, nosotros, japoneses somos por naturaleza gente que perdona, gente que no conserva resentimientos. Nuestra verdadera naturaleza es compartir el optimismo que el enemigo de ayer es el amigo de hoy. Compromiso y reconciliación con el adversario de ayer es parte de nuestra vida diaria. Nuestros enemigos existen precisamente para poder reconciliarnos con ellos. Deseamos servir a nuestro maestro y a nuestro némesis de ayer.
Los japoneses jamás hubiesen podido partir a batallar sin antes recibir la orden de no permitir el soportar la humillación de ser capturados con vida. Somos obedientes frente a la ley pero nuestros sentimientos son exactamente opuestos. La historia del arte de la guerra japonesa no es la historia del bushido, es una historia de esquemas, trucos y trampas. Es por eso que quizá conozcamos los mecanismos que mueven la historia, no por depender de hechos y evidencias sino por conocernos interiormente a nosotros mismos. Así como los líderes militares prohibieron las historias de amor que involucraran mujeres viudas de guerra, el samurai del pasado necesitó el Bushido para protegerse a sí mismo y a sus subordinados de su propia debilidad moral. [...]
Início del "Darakuron" (La Tesis Decadente) - Ango Sakaguchi [1946]
Traducción del japonés por el Prof. Juan Agustín Onis Conde
Elle est retrouvée.
Quoi ? — L’Éternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.
Âme sentinelle,
Murmurons l’aveu
De la nuit si nulle
Et du jour en feu.
Des humains suffrages,
Des communs élans
Là tu te dégages
Et voles selon.
Puisque de vous seules,
Braises de satin,
Le Devoir s’exhale
Sans qu’on dise : enfin.
Là pas d’espérance,
Nul orietur.
Science avec patience,
Le supplice est sûr.
Elle est retrouvée.
Quoi ? — L’Éternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.
Arthur Rimbaud — L’Éternité (1872)
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