Fare Well


«Aquella noche un murciélago entró en la habitación por el balcón, desde donde podíamos contemplar los tejados de la ciudad. La habitación estaba a oscuras, sólo con el pálido reflejo de la noche en la ciudad; y el murciélago no tenía miedo, y seguía su caza por la habitación, como se estuviera fuera. Estábamos acostados y aunque lo mirábamos no creo que notara nuestra presencia.


Cuando se marchó vimos el haz luminoso de un reflector que cruzaba el cielo y desaparecía. Nuevamente quedamos a oscuras. Se levantó la brisa nocturna y, en el tejado vecino, se oían las voces de los artilleros de la defensa aérea. Hacía fresco y debían envolverse con sus capotes. Durante la noche tuve miedo que alguien nos sorprendiese. Pero Catherine me dijo que todos dormían. Llegó un momento en que nos dormimos, y cuando me desperté ella ya no estaba, pero oí sus pasos en el pasillo y la puerta se abrió; se acercó a la cama y me dijo que todo iba bien. que había ido abajo y que todos dormían.»

Adios a las Armas - Hemingway (1929) Ed. G.P. - Luis de Caralt 1972 | Trad. Joana y Joaquim Horta


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