Analepsis Episozomene
Hay algo de nupcial en ese olor
o racimo de bolas calcinadas
por una luz que se drapea
entre las dunas de las mejillas
el lechoso cairel de las ojeras
que festonean los volados
rumbo al olor del baño. al paraíso
del olor, que pringa
las pantallas donde las cintas
indiferentes rielan
guerras marinas y nupciales.
Los escozores de la franela
sobre el zapato de pájaro pinto
dan paso al anelar o pegan toques
de luna creciente o de frialdad
en el torcido respaldar
que disimula el brinco
tras un aro de fumo
y baban carreteles de goma
que dejan resbaloso el rayo
del mirador entretenido en otra cosa.
Aleve como la campanilla del lucero
el iluminador los despabila
y reparte polveras de esmirna
en el salitre de las botamangas
y en el rouge de las gasas
que destrenzan las bocas
esparciendo un cloqueo diminuto
de pez espada atrapado en la pecera
o de manatí vuelto sirena
para reconocerlos.
Aleve como la campanilla del lucero
el iluminador los despabila
y reparte polveras de esmirna
en el salitre de las botamangas
y en el rouge de las gasas
que destrenzan las bocas
esparciendo un cloqueo diminuto
de pez espada atrapado en la pecera
o de manatí vuelto sirena
para reconocerlos.
Pero apenas los prende de plata
se aja el rayon y los sonámbulos
encadenan a verjas de fierro
para recuperar la sombra o el remanso
del cuerpo derramado como yedra
las palanganas de esmerilo, el caucho
que flota en la redoma
donde se peinan, tallarinesco o anguiloso, el pubis
con un cedazo de humedad.
Y el sexo de las perras
arroja tarascones lascivos
a las tibias de los que acezan
hurtarse del lamé que lame el brin
de marinero que fumando
ve mirar la pantalla
donde los ojos pasan otra cinta
y entretendido en otro lado
mezcla las patas a la ojera
carnosa, que acurrucada en el follaje
folla o despoja al pájaro de nombres
en una noche americana.
El palacio del cine
El travesti, drapeado entre fantoches de irisable mondura:
monda, monda: ronda, cercena y raspa: la mondura
montada en cardenales, en fetiches: pescuezo de lamé, cuello de gata:
botella atravesada: el irisado almácigo: hortelano:
curva, cencerro y paja:
la travesti
echada en la ballesta, en los cojines
crispa el puño aureolado de becerros: en ese
vencimiento, o esa doblegación:
de lo crispado:
muelle, acrisolando en miasmas mañaneras la vehemencia del potro:
acrisolando:
la carroña del parque, los buracos de luz, lulú,
luzbel: el crispo: la crispación del pinto:
como esa mano homónima se cierne
sobre el florero que florece, o flora: sobre lo que
florea:
el miché, candoroso, arrebolado
de azahar, de azaleas, monta, como mondando, la
prístina ondulación del agua:
crueldad del firmamento,
, del fermento:
atareado en molduras microscópicas, filamentosos mambos:
tensas curvas
Pero no es acaso la curvación lo que crispa?: lo curvado?
el marqués de Courvel, en la corbeta, atándose el jabót
a una teta de almíbar:
palillo y siliconas
Pero no, no es así?: la curvatura, el glaceado pecíolo
el irisado almíbar de la teta que rancia se desploma
sobre el hombro del maqués que marcado
en esa teta rancio se desploma, cual sobre un pastillero:
es el marqués, la blanca jeta (recta) del marqués, la pulsada:
esos cueros peludos que tan prolijamente depilados dejan ver la cabeza
nudosa enano, de un enano grasiento y lujurioso:
prolijas, tersas grasas
—o grasosas
superficies de un crol, de una piscina: en ella,
se zambulle el miché, zampándose la almeja:
en esa cosa
que pudorosa acecha: en esa rosa de un
peciolo lila: en esa tersa costra del pescuezo:
gillette y afeitadora: en esa barba
que desprendida cae: como babeando: y raya
Miché
in Alambres (1987) - Néstor Perlongher
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